Mostrando entradas con la etiqueta Ejercicio 02. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ejercicio 02. Mostrar todas las entradas

14/11/11

Entrevista con el Cid


El ejercicio propuesto en clase consta de tres fases.

En la primera fase se reúnen datos biográficos e hístóricos de Rodrigo Díaz de Vivar. En la biblioteca hay enciclopedias y libros de consulta donde documentarse fácilmente. Recuerda que todos los martes y jueves de 5,30 a 7 la biblioteca del centro está abierta y atendida por una antigua alumna del centro. Allí se puede consultar también la entrada con el nombre de nuestro personaje en la Wikipedia o esta breve biografía. En la página dedicada al Cid en el Cervantes Virtual hay un interesante apartado dedicado a las «imágenes» de la tradición cidiana, vale la pena contemplarlas.

La segunda fase del trabajo consiste en aplicar una de las características del lenguaje literario: la encarnación. De sus personajes imaginarios Gustav Flaubert decía «soy yo quien está en ellos» y del Cid nosotros hemos de decir algo similar: «El Cid soy yo». Las respuesta del Cid a nuestra entrevista pueden ser convencionales, del tipo: «¿Dónde has nacido?», y el Cid responde: «En Vivar, un pueblo que hoy se encuentra en la provincia de Burgos». Habréis hecho el ejercicio, pero... Tal vez podríais preguntarle: «Cid, ¿qué recuerdas de tu infancia?» Y utilizar los datos recogidos en la primera fase y la encarnación para responder: «Recuerdo un día, en el castillo de su padre, jugando con el infante Sancho, que era de mi edad...» y dejar volar vuestra imaginación.

La tercera fase consiste en la corrección: ortográfica, de contenido y de estilo. Ajusta el texto a la extensión (folio y medio o 500 palabras como máximo), ponle un título sugerente y un subtítulo que lo ilustre.

Tres puntos son tres puntos. No olvides la fecha de entrega.


22/10/09

Abecedario de la literatura (Ejercicio 02)

Clau. Joan Brossa

Ayer (o tal vez hoy) en clase se ha convocado el Ejercicio 02.
Blanco de la tiza sobre el verde oliváceo de la pizarra.
Cada alumno intentaba —o debía— copiar el enunciado en su libreta.
Dos eran las condiciones.
En el título que figure la palabra Literatura, la primera.
Forma de abecedario ha de tener la estructura, la segunda.
Grandes dudas ha suscitado el asunto.
Ha levantado una alumna la mano para decir que no lo entendía.
Incómodo, el profesor le ha dicho que aún no había acabado.
Jolín, no ha dicho, aunque acaso lo haya pensado.
Kiosco: no viene al caso, pero empieza de modo adecuado.
Las palabras importantes de la literatura.
Muchas otras palabras que sugiera la lectura de los libros.
Ninguna palabra que no convoque significados.
Ñaque es un subgénero teatral del barroco (¿quién me preguntaba esto?).
O palabras personales.
Palabras mágicas.
Que al pronunciarlas se sienta un cosquilleo (algo así dijo Mallarmé).
Rosas a punto de brotar.
Será mejor que no siga por ese camino que conduce a la cursilería.
Tendrá que tener cada término su descripicón.
Uso imaginativo del lenguaje, ha dicho el profesor.
Vale siempre que tenga más de diez palabras.
Xilografía no ha de ser, pero la presentación es importante.
Y, sobre todo, bien corregido: sin faltas, con ritmo.
Zambulliros, ahora, en estos enlaces, a modo de ejemplo:

ABECEDARIO PERSONAL DEL POETA JOSÉ HIERRO (1922-2002)
ABECEDARIO PERSONAL DE CIUDAD DE MÉJICO
LIBRO ABECEDARIO (Vídeo)
ABECEDARIO HETERODOXO DE «SIGNO DEL GORRIÓN»
HASTA LOS MAPAS DE GOOGLE TIENEN SU ABECEDARIO

.